Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

Una Selección de MicroCuentos: Pecados Capitales

A principios de Abril, nuestro equipo se dio a la tarea de iniciar una serie de talleres empezando con un espacio para hacer MicroCuentos. En este primer programa se trabajó la formulación, estructuración y edición de textos de pequeñísimo formato; provocando así una experiencia creativa guiada en las limitaciones y retos proporcionados por la idea de contar historias en un pequeño espacio.

De estos primeros talleres realizados en la Biblioteca Virgilio Barco queremos compartirles una primera pequeña selección de historias, todas traídas desde el tema de Pecados Capitales. Estos MicroCuentos fueron escritos por asistentes de todas las edades, gustos y talentos. Esperamos que disfruten de esta primera entrega tanto como nosotros estamos agradecidos por la buena energía y participación de nuestros amigos en cada taller.

Recuerde que nuestras sesiones fueron grabadas. ¡Véalas en el Canal YouTube de la Revista!



Tríptico por Gloria Abella

Triste

Cofres, arcas, dignas prendas, grandes mansiones y el espejo está vacío.

El vuelo

Camina entre las nubes, su voz opaca el día. Un estruendo su caída.

Solo

Todo lo mira con ansia loca, quiere justo lo que es ajeno, crece sus ojos y el alma es chica.

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Juan Perez-Oso por Juan Pérez

Había una vez un niño de apellido Pérez que quería ser un oso pero no pudo serlo porque se levantaba a las 5:00 Am y se acostaba a las 8:00 Pm y él que quería acostarse a las 5:00 Am y despertarse dentro de 60 Años. Fin.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia DíazEnvidia, por Luis Torres

Sufro por los que comen como yo

Por los que gozan como yo

Y se levantan más temprano que yo

Pero como yo… ¡¡Ninguno!!

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

El Chavo del 8, por Luis Torres

Vivir en la vecindad del chavo es lo más cercano a estar en el infierno y convivir con el mismísimo “patas”.

Ñoño es la gula, la Popis muestra su faceta lujuriosa, Don Ramón sería la pereza viviente. Doña Florinda la soberbia en pasta y la bruja del 72 la envidia. El profesor Jirafales no oculta la Ira y muchos de los televidentes No Disfrazamos la avaricia al querer ver y repetir cada capítulo.

Total de qué nos quejamos, cuando en lo simple de la vida está lo complicado de la honestidad.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

Junior vs Palmeiras, de Luis Torres

Escualos o Escuálidos…

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

Casino, por Camilo Calderón

¡Ka-ching! Sonaba la máquina. Los símbolos giraban continuamente y la música de casino se incrustaba en sus oídos peludos. Su mano derecha sudaba más que la izquierda. Su famosa verruga se tornaba roja por la presión arterial.

¡Vamos!decía el abogado¡Ese maldito auto me lo tengo que ganar!

Seguía sonando la tragamonedas. El premio mayor del día, un auto rojo y descapotable como el de su vecino judío. El tipo seguía agitando la palanca sin cesar. Sonaba la música, la pólvora de media noche, los guantes de las impulsadoras y el grito del anunciador:

¡Señor! ¡Ha ganado el auto!colmaba la felicidad. El abogado saltaba eufórico y a su casa llegó en cuatro ruedas. A la casa, próxima a embargar.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia DíazPobre pereza, por Pilar Delgado

Era la pobre pereza una pequeña que no tenía tiempo de dormir, ver pelis todo el día, estar en pijamas y no bañarse.

Pobre pereza tenía que trabajar, levantarse temprano, bañarse de prisa, alistar el almuerzo para su familia, arreglar los niños, pobre pereza que vida tan agitada y cuando podrá convertirse en Rica Pereza donde disfrute sus cobijas y sus dedos duelan de canaliar, cuando podría comer en la cama, estar en chancletas y dejar de cepillar sus dientes y cabello. Pobre pereza sería pobre toda la vida o algún día la lotería se ganaría… que sueño, no soñado por falta de dormir y hacer pereza.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

Sin Título, por Angela Camila Guachetá

Sólo lo golpeaba, no conocía su nombre,

su rostro ya estaba desfigurado. Mis

manos sangran, no entiendo las esquirlas en ellas.

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Hambre, por Cristina Castro

Llevé mis pasos hasta donde creí que la encontraría. El olfato me guiaba, la angustia crecía a medida que la distancia disminuía. Un espejismo… Hace un buen rato desapareció el otro, quedó tirado en la mitad del desierto.

Mi nombre ha cambiado con el tiempo por las condiciones de este viaje, el recorrido me ha transformado en algo totalmente diferente; el otro, ahora que lo veo, es solo un caparazón, una pupa que se irá descascarando a razón del sol implacable de este lugar y las noches con sus insectos.

En mi trasegar, alejado del mundo, he dejado de perseguir deseos, para sacar necesidades. Nunca llegué. O no hay comida, soy el hambre.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia DíazEl libro nervioso, por Cristian Moreno

Había un libro que tenía mucha pereza que nunca tenía título pero él nunca tenía ganas de salir porque tenía miedo que lo rompieran y se encontró un amigo cuaderno y dijo `’yo pase por lo mismo’ y que no tuviera miedo.

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Seleccion MicroCuentos - Ilustración de Marcia Díaz

Sin Título, por Cristian Moreno

Cristian, son las 8 de la mañana ¿Piensa llegar al trabajo oliendo a eso?Con cada paso lejos de casa hacia el paradero la advertencia de mamá parecía haberse quedado en casa. En efecto había puesto el cigarro de vuelta en la cajetilla, pero ahora la impaciencia lo volvía a traer a su mente; dos tres, cuatro alimentadores. Buena frecuencia la de hoy, pero todos llenos, todos a reventar. Telefoneó a mamá ‘¿Mi hermano se llevó la bicicleta?’

Corrió de vuelta a casa. Sintió pena por sus compañeros de fila un segundo. Pena disipada una vez se subió a la bicicleta: todo un carril desocupado rodeado de árboles que desemboca en una avenida, y aún iba a tiempo. Redujo la velocidad, se descolgó la maleta de un lado, bajó una cremallera y, sin ver, dio con el encendedor. Inhaló con calma mientras veía el viento agitar las copas de los árboles. Exhaló. Un leve mareo lo obligó a reducir la velocidad, luego un sonido de cosas cayendo atrás suyo; la cremallera se había quedado abierta. Se detuvo. Justo al terminar de recoger los papeles y cerrar la cremallera se dio cuenta dónde se había detenido. El mareo persistía mientras un camión al frente le hacía ojitos.

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Selección de MicroCuentos basada en el trabajo realizado en nuestro primer, segundo y tercer taller en la Biblioteca Pública Virgilio Barco en la ciudad de Bogotá. ¡Agradecemos a todos nuestros asistentes y colaboradores en esta iniciativa de creación literaria!

Edición y Selección de Cristian Moreno
Ilustraciones de Marcia Díaz

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Revista El Cachaco

Perfil Editorial de la Revista El Cachaco. Somos una circulación reflectiva del ímpetu observador cachaco proyectada en una fuente de periodismo literario a nivel local.

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