La balanza

Las palomas de ciudad me causan más piedad que repulsión. Comparte las formas nobles de toda ave pero la vida terrible que les corresponde cobra su peaje en su cuerpo: patas mutiladas por enredarse en alambres, pústulas infectadas por púas oxidadas e insomnio perpetuo por el ruido y la luz de postes o avisos.

Veo una enorme picoteando la acera a la madrugada disputándose con otras más débiles un festín de migajas. Se pavonea orgullosa, triunfante. Por un instante se revela un aura digna de un ser que puede remontar vuelo. Las demás palomas huyen cuando se acerca abandonando sus bocados. En medio de la precariedad de su existencia se ha apropiado de un dejo de majestad. Recuerdo el festín sacrílego en que Nabuconodosor usó las copas del templo de Jerusalén y una mano apareció en el aire y escribió en la pared mene, mene, tekel, uparsin: contó Dios tu reino y la ha puesto fin; pesado has sido en la balanza y fuiste hallado falto; tu reino ha sido roto.

Paloma grandota, paloma fuerte. Y sin embargo lo suficientemente leve para echar a volar, tan frágil ante los autos que pasan por la avenida. Toneladas de concreto versus gramos de pluma y carne temblorosas. Afortunada ella que se salvó volando de ser arrollada por un auto deportivo. Como hace casi diecisiete años cuando por la terraza de la Casa Rosada huía en helicóptero el presidente argentino presionado por las protestas derivadas de una crisis generalizada. Hoy hay rumores que invocan ese antecedente ante la creciente inflación que ronda el 30%, la firma de un acuerdo con el FMI y los continuos aumentos de tarifas de servicios públicos y transporte que llegan hasta el 1000%. A la hora de hacer las compras la balanza cada vez registra menos peso pero desde el ejecutivo se sigue insistiendo en el sacrificio individual por el bien común. ¿Hacia qué lado terminará por inclinarse la balanza de este gobierno? ¿La levedad de su discurso será suficiente para echar vuelo ante una contingencia crítica?

Me gusta
mm

Daniel Ríomalo

Despertando al Rey Tinta. Viviendo en Buenos Aires

Agrega un comentario