Beso con lengua

Beso con lengua

“¿Quién soy yo en otro idioma?” es el coro que canta Blixa Bargeld, el caballero enigmático detrás de Einstürzende Neubauten en Mi Scusi, canción que abre su primer disco a dueto con el violinista italiano Teho Teardo. Durante las estrofas se disculpa por su italiano, por su marcado acento alemán que no se va, por su juventud e inexperiencia, aclara que estudió alguna vez latín en la escuela… Una oda de cuatro minutos a la incomodidad de la conversación fallida.

Bla bla bla. La palabra bárbaro viene del término despectivo con el que los romanos se referían a las lenguas que hablaban los pueblos allende sus fronteras. Bar bar, fonemas sin sentido. Hay pocos estados más vulnerables que el de enfrentarse al otro en una lengua que no se domina y, probablemente es el motivo para que lo primero que se enseñe al aprenderla sea el saludo, un blindaje básico para salvar la primera barrera de la comunicación verbal: la del reconocimiento como igual. Y sin embargo no basta. ¿Mis metáforas me acompañan? se pregunta también Bargeld. Nos vemos arrojados a una guerra con pertrechos malogrados. En toda lengua nos vemos superados por la avalancha de sentidos que posee cada palabra. Pero en la materna aprendemos a hacer los recortes necesarios para hacerlo soportable. Es un jardín, un terreno loteado, mientras que en la ajena nos encontramos con un bosque sin sendas. Hace unos meses nos encontramos en esa selva oscura con mis compañeros en clase de armenio. Casi todos son descendientes de la diáspora armenia posterior al genocidio perpetrado por Turquía a comienzos del siglo XX; ninguno aprendió el idioma en sus hogares y anhelan reconocerse como parte de su nación de origen. Uno de ellos quería crear un vínculo con su padre. Hace un par de semanas murió y hasta ahí llegaron las clases para él.

Kann ich in einer anderen Sprache küssen? En memoria de ese acto fallido, desearía que todo el que se aventure a abrir caminos entre lenguas extranjeras lo haga como un acto de amor. Que las metáforas que encuentre en el camino le enseñen a besar y no a colonizar.

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Daniel Ríomalo

Despertando al Rey Tinta. Viviendo en Buenos Aires

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